Miedo (?) a volar

De chica me encantaba viajar en avión. Ir al aeropuerto, ver los aviones, el movimiento de pasajeros, todo formaba parte de la magia del viaje. Sentarme en mi asiento, jugar con los amenities (los bolsitos con cepillo de diente, peine, esas cosas), esperar la hora de la comida y desenvolver cada bandejita, cada cajita, y, por qué no, guardarme algún cubierto, que en los viejos tiempos eran de metal.

Saqué esta foto en mi primer vuelo panic attack free. Pude disfrutar de esa belleza de cielo.

Saqué esta foto en mi primer vuelo panic attack free. Pude disfrutar de esa belleza de atardecer.

Hice mi primer viaje en avión a los ocho meses. Mis padres y abuelos me llevaron a Salta y Jujuy, al norte de Argentina. De ese viaje no tengo recuerdos. Del que tengo vagos recuerdos es del viaje que hice sola de Mar del Plata a Buenos Aires a los cuatro años. Mis abuelos me depositaron en el avión y mis padres me buscaron en Aeroparque. Recuerdo estar sentada al frente del avión y que las azafatas me mimaran un montón. Mamá siempre cuenta que bajé con la cara cubierta de chocolate, chocha de la vida.

Esta es la cajita feliz* moderna de Aerolineas (foto de vuelo a Córdoba en abril 2014)

Esta es la “cajita feliz” moderna de Aerolineas (foto de vuelo a Córdoba en abril 2014). Traia un alfajor, una barrita de cereales, Saladix y algo más que no recuerdo

La primera vez que experimenté turbulencia fue en un vuelo a Bariloche, tendría 3 o 4 años. Le pregunté a mi mama si estábamos “borrachitos”. Muchos años más tarde llegué a la conclusión de que la sensación es parecida…

Mi primer viaje internacional fue a los 7, cuando mis abuelos nos llevaron a mi hermana y a mí a Disney. Supongo que habremos viajado con alguna empresa chilena porque pasamos la noche en un hotel en Santiago. ¡En esa época era así! Debo haber dormido todo el viaje porque no recuerdo nada más.

Hasta hace unos años, era ubicarme en mi asiento, abrocharme el cinturón, mirar una película durante la cena y dormir. Ni un problema.

Todo cambió el 4 de agosto de 2005. Esa noche tomé el primer vuelo a Dallas. Estaba contenta por reunirme con mi marido y triste por dejar mi familia. Mis padres me llevaron al aeropuerto y me despedí de ellos sin una lágrima. El vuelo salía de la puerta 4 a las 22.00.

Un avión de AMerican Airlines me trajo a Dallas

Un avión de AMerican Airlines me trajo a Dallas

Me siento en el área de espera justo frente a la puerta. Anuncian un vuelo a Miami pero no el de Dallas. Pasa el tiempo y nada. Se me ocurre fijarme en la pantalla. ¡Estoy frente a la puerta de embarque 2! Salgo corriendo a la 4 y casi me da un infarto: no había nadie. Por suerte todavía no habían cerrado el vuelo y subo. Soy la última. Inconscientemente no quería subir a ese avión. Al empezar a carretear, me cae la ficha de lo que está pasando y me agarra un ataque de llanto.

A partir de ese día, cada vez que tenía que volar me daba un ataque de pánico: palpitaciones, sudor frio, respiración forzada. Una vez me paré en el carreteo, tenía que salir de ahí. Probé con ejercicios de respiración y remedios de “yuyos” tipo valeriana y nada.

Un día decidí ir al médico. Le describí lo que me pasaba y le dije que yo tenía que volar si o si, si no, temía que nunca más iba a ver a mi familia. Me recetó lorazepam de 2,5 miligramos. Matacaballos. Lo tomaba al embarcar y dormía toda la noche. Me despertaba con el tintineo del carrito del desayuno. Así viaje durante algunos años. Si era un viaje corto, tomaba media pastilla o un cuarto.

Así como sobrevinieron los ataques de pánico, desaparecieron sin dejar rastro. Viniendo de San Francisco a Dallas (3 horas más o menos), me olvide de tomar mi cuartito de pastilla y viajé relajada, como si nada. Probé no tomar nada en vuelos siguientes y pude confirmar que estoy panic attack free. Es increíble cómo el bocho maneja todo a su antojo.

Y vos, ¿tenés miedo a volar?

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12 Respuestas a “Miedo (?) a volar

  1. Yo creo que más que miedo a volar, era que subconscientemente relacionaste el avión con el gran cambio en tu vida. Después, cuando ya te asentaste, eso desapareció!
    Saludos!

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  2. A mi me pasa tambien a cada vez tengo mas miedito a volar… pero no al extremo del panic. Puede ser la edad, el saber q las cosas pasan (y mas en esta epoca OMG jaja). Por suerte se pasó y no tenés q andar tomando cosas raras… besos! Flor

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  3. Es así. los ataques de pánico son terrible, a mi me dieron en relación a los viajes en auto por ruta o autopista. Espantoso!…pánico a la velocidad, aunque no sea desmedida, sentía que estábamos por chocar, como si presintiese el golpe!…en mi caso, me duró un año más o menos y lo fui superando con sesiones de reiki. Aunque no consigo naturalizarlo, lo confieso, al menos ahora es algo “manejable”En cuanto al avión, mi experiencia es mucho más limitada, pero tanto en el momento del ascenso como en el previo al aterrizaje no puedo estar relajada, tengo bastante miedo y me limita en gran medida la opción de viajar, cosa que me gusta en esencia.
    Por lo menos uno ve que mejora, eso es importante.
    Un abrazo

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