D de dieta

Un día quise ponerme un par de bermudas del verano pasado. Mala idea, me quedaban muy apretadas. Me probé otro par. Lo mismo. Un par de shorts. Nada. Una blusa. Me apretaban las mangas. Tenía dos alternativas: comprar ropa más grande o bajar de peso. Había una tercera posibilidad y era ir por la vida atada como matambre pero no me seducía la idea.

Una puede decir que por el calor retiene líquidos, que es verdad porque había días en que tenía los dedos tan hinchados que no podía sacarme los anillos.  Que la edad influye: cierto, tengo 40. Noté que fui aumentando de peso gradualmente desde que nos mudamos a Dallas. Pero cada vez que viajo a Argentina, pierdo un poco. Y bam! Otra vez arriba cuando vuelvo a Dallas. Será la calidad de los alimentos, las porquerías que les ponen, el estilo de vida: caminar a todos lados versus manejar hasta para ir a la esquina.

Esto NO

Esto NO

Últimamente aumente la actividad física. A tenis agregue salir a trotar unos 20 minutos y caminar entre 4 y 7 kilómetros. Pensé que con eso tenía la vaca atada. El único efecto que tuvo fue que terminaba agotada pero la balanza permanecía inmutable. Además, a la tarde me agarraba una modorra insoportable, muchas veces tuve que acostarme un rato.

Llego la hora de buscar ayuda profesional. Nuestra médica de cabecera me recomendó una nutricionista, saqué turno y fui. Se llama Summer, es más alta que yo (debe medir 1,75 o 1,80 mts), rubia, divina. Parece una valkiria.

Charlamos sobre mis objetivos y mi alimentación. Hablamos sobre cada tipo de alimento y el efecto que produce. Me explicó que los picos de glucosa (o sea, la producción de insulina) también son malos y que tengo que ingerir más proteínas para mantener la insulina más o menos estable. Eso a la larga me da más energía durante el día. Me contó sobre la candidiasis, que se aloja en el tracto digestivo y desde ahí hace lio en el resto del cuerpo. Me dio una lista de alimentos a limitar para reducir las colonias de cándida (hasta cierto nivel es normal), sobre todo azucares y harinas. También descubrí que la leche de vaca me hace mal, al menos en EEUU. La reemplacé por leche de coco y de almendras.

Esto SI

Esto SI

Volví a la semana siguiente con buenas noticias: el peso era más o menos el mismo pero estoy deshinchada (si me separo de Sean, puedo sacarme la alianza) y no tengo la panza distendida. Me dio una pila de papeles con información útil para crear mi propia dieta. No me dijo que coma tal cosa al almuerzo, la cena etc., sino que combine proteínas con verduras, que use semillas (chía o lino, por ejemplo,) que evite los panificados, etcétera, etcétera.

Sean está de viaje y me dijo que me trae chocolates. Van a ir directo al freezer. Amo el chocolate pero siento bien físicamente, con más energía y menos pesadez. Gana la salud, pierde el chocolate.

Anuncios

12 Respuestas a “D de dieta

  1. Mucha fuerza de voluntad es lo que se necesita.
    En mi caso, no podría meterlo al freezer, me pierde el chocolate!!!
    Soy débil!!
    A ver si me contagias tu fuerza, compro frutas y terminan feas, me da una culpabilidad tirarlas!!

    Me gusta

  2. Iba a decirte que habías elegido la palabra más horrible que empieza con D jaja pero veo que estás contenta y animada, así que no es tan trágica!

    Vivo cuidándome por problemas con mis tiroides, sé lo que es mantenerse firme y decir NO, te deseo que la constancia siga acompañándote. Interesantes conceptos te dió la nutricionista… hay cosas que nunca había escuchado,,,

    Besos

    Me gusta

  3. Umn, los chocolates van al freezer y te podés sacar el anillo, sumado a gimnasia y dieta. Me temo que Sean se va a tener que poner las pilas, engalanarte con otros dulces tipo viajes, joyas o cenas muy románticas porque no me extrañaría que ya te anden revoloteando el ala en cada caminata, jajaja!
    Un abrazo y suerte con esa dieta!!!

    Me gusta

  4. Durante dos o tres años fui vegetariana y no comí harinas, enlatados, azucar, ni lacteos y la verdad es que no sólo descubrí muchísimos nuevos alimentos sino que descubrí que se puede comer delicioso sin tanta porquería! Ahora viajando se me hace medio imposible: a veces tienes invitaciones de gente que quiere darte lo mejor y no puedes decir “ay perdona pero yo harina no como” jajajaja Es parte de la experiencia cultural 😛 Ya tendré un nuevo hogar en donde tomar mis jugos favoritos, hacer leches de semillas (¿en Estados Unidos las compras hechas? ¡qué deliciaaa!), tener tiempo de hacer algunos ayunos que siempre vienen bien, y esas cosas. Yo iba a un médico que me decía: si siempre te duchás: ¿por qué nunca limpiás tu cuerpo por dentro? Y me dejaba pensando… Lindo día D! 🙂

    Me gusta

¡Adelante, comente nomás!

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s