Ciudadelas medievales en la Toscana

Se ubican en la cima de las colinas porque esa posición defensiva ventajosa permite avistar el enemigo y prepararse para luchar. Todos están amurallados por la misma razón: defenderse de posibles invasiones. Parece que en la Edad Media ese era el deporte preferido.

Estas ciudadelas se parecen bastante: murallas, edificios de piedra, callecitas angostas y serpenteantes y vistas espectaculares. En muchos casos, el casco histórico está allá arriba y el pueblo moderno está al pie de la colina. Como se llaman igual, se los diferencia con las palabras Alto o Basso (bajo) a continuación del nombre. En líneas generales, el alto es pintoresco e interesante y el bajo, más bien fulero y sin ningún atractivo.

Certaldo (provincia de Florencia)

A este borgo medieval lo vimos desde la ruta cuando volvíamos de San Gimignano. Nos llamó la atención y fuimos a ver. Nos costó encontrar el camino hacia Certaldo Alto porque nos perdimos en Certaldo Basso. Estábamos a punto de desistir cuando vimos un cartel que indicaba el camino. Fue todo un hallazgo, pasamos por viñedos y sembradíos hermosos.

Las callecitas de Certaldo tienen un no se que...

Las callecitas de Certaldo tienen un no se que…

Certaldo es el lugar natal de Giovanni Boccaccio, autor del Decamerón. Su casa es ahora un museo, pero no hay mucho para ver. Para peor, la casa fue semi destruida por una bomba durante la guerra y lo que se ve es una restauración. Eso sí, la vista panorámica desde la torre es impresionante.

Certaldo de lejos

Certaldo de lejos

Entré a la iglesia de San Jacopo y Filippo, que data de los siglos 12 y 13. Aquí está enterrado Boccaccio, en medio de la nave principal. La iglesia es oscura, no me gustó demasiado. Según el cartel de la entrada, aquí también está la Beata Giulia. Ya la iglesia me daba “cosa” cuando miro a la derecha y me encuentro con la mentada beata, o su esqueleto vestido de monja en un ataúd de vidrio. No me alcanzaron las patas para salir corriendo. ¡Qué necesidad de tener al muerto ahí a la vista! A partir de ahí, entré con recelo a cada iglesia antigua.

Video vista 360 casa Boccaccio from Ana Astri-O’Reilly on Vimeo.

Barga (provincia de Lucca)

Carlo, el dueño del agriturismo donde nos alojamos, nos recomendó visitar Barga. Como el GPS seguía de huelga, nos guiamos por un mapa y los carteles viales, que son contradictorios, a veces inexistentes y, en el mejor de los casos, poco claros.

A escalar, mi amor

A escalar, mi amor

Barga es más empinada, en vez de caminar por las calles, las escalamos. La iglesia –duomo de San Cristoforo- es del siglo 10, 11 y 12 y domina el pueblo y el valle desde la cima. Dadas sus características arquitectónicas de estilo románico, es una iglesia muy oscura. Las ventanas son muy angostas y no tienen vidrio sino láminas de alabastro, que deja pasar poca luz. Para encender las luces había que introducir dos euros en una ranura. Los visitantes usaban el flash del teléfono o la cámara para ver algo.

Iglesia de estilo romanico

Iglesia de estilo romanico

Bajamos al pueblo a tomar algo pero los pocos bares que había, 2 o 3, estaban cerrados porque era feriado por el Día de la Liberación. Nos consolamos con un helado riquísimo.

Cortona (provincia de Arezzo)

Tanto Cortona como Certaldo remontan sus orígenes a los etruscos. En Cortona hay un museo dedicado a esa civilización (pero no tuve tiempo de visitarlo.)

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Piazza Garibaldi

El libro Bajo el sol de la Toscana (Under the Tuscan Sun) de Frances Mayes transcurre en esta zona. Cortona resultó ser más grande de lo que imaginaba según el libro. Es pintoresco como los demás, aunque algunas calles son tan empinadas que me daba miedo bajar por ellas. En una de esas callecitas, via Janelli, hay una serie de casas medievales que parece que en cualquier momento se caen como una fila de dominós.

Parece que se caen pero siguen firmes

Parece que se caen pero siguen firmes

En el Museo Diocesano está la Anunciacion de Fra Angelico, quien pasó una temporada en este pueblo. Cada rincón de la Toscana tiene miles de historias para contar.

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San Miniato (provincia de Pisa)

San Miniato tiene la iglesia más linda que vi en la Toscana: tiene mucha luz y esta cubierta de frescos muy luminosos y alegres a pesar de ser religiosos. Esta frente a la municipalidad -Palazzo Municipale-, donde encontramos UN lugar para estacionar. Pero al ser la calle tan angosta, Sean tuvo que estacionar bien cerca de la pared (no hay vereda) y hacer contorsiones para poder salir por mi lado.

Oooooops!

Oooooops!

En la cima más alta se encuentra la Rocca, o torre de Federico II Barbarroja. La vista era fantástica por donde mirase. Para subir a la torre había que pagar entrada y supuse que la vista seria la misma, asi que opté por no hacerlo. Nos quedamos un rato en la base, disfrutando del sol y del paisaje hasta que nos hartamos. No de esas maravillas sino de un grupo de escolares pre-adolescentes que estaban allí con sus maestras. Un par nos gritaban cosas desde lejos, nada ofensivo sino como un desafío entre ellos y no daba para más.

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Vista desde la Rocca

Recomendaciones:

Averiguar cuáles son las verduras y frutas (y trufas blancas tambien) de estación y comerlas. No tienen igual.

A casi todos estos pueblos se llega en auto. Hay que llevar un GPS actualizado o un buen mapa porque los carteles viales no suelen ser claros. El peaje se puede pagar en efectivo o con tarjeta. El estacionamiento -parcheggio- es medido y, según nuestra experiencia, las máquinas aceptan monedas solamente (en muchas, el pago con tarjeta estaba cancelado)

Averiguar de antemano el horario de apertura de iglesias y museos, a veces no tienen ni ton ni son.

Llevar calzado cómodo para caminar mucho, cuesta arriba y abajo, sobre empedrado.

La iglesia de San Miniato

La iglesia de San Miniato

Comer helado.

En temporada alta se llenan de turistas y en la baja, hay grupos de escolares haciendo excursiones. La recomendación es tener paciencia.

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10 Respuestas a “Ciudadelas medievales en la Toscana

  1. La beata me impreionó a mí también porque me desconcentré para seguir leyendo luego, qué impresión!
    Para mí lo que tienen de hermoso esos pueblitos es no sólo su belleza propia, sino que no me genera una “sana envidia” de querer estar viviendo allí. Soy muy conciente que me encantan para pasear, pero hasta ahí.
    Distinto es con otras ciudades y lugares en general que e voy frustrada por no poder vivir ahí.
    Al margen, nunca me acostumbro a que en Europa haya tantas callecitas sin autos… y con escaleras!
    Qué lindo viaje!!!
    Besos

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    • JAJA! Nooo, no te desconcentres!
      Diste en el clavo con eso de no querer vivir ahi, es mas, no creo que me gustaria vivir en Italia, no me dieron ganas compulsivas de hacerlo. Visitar, muchas veces, pero volver a casa.

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  2. Qué lindo, qué nostalgia me da! Yo estuve este año en Lucca, Pisa, San Gimignano, Siena… y Asis que si bien no es en la Toscana tiene un estilo similar y es lo más lindo que vi.

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