Bienvenidos al caos: Génova

Dejamos atrás a Ginebra rumbo a Génova por el camino Chamonix-Mont Blanc a través de los Alpes. Por esos caprichos de la geografía, para llegar a Italia desde Suiza teníamos que volver a entrar a Francia. El paisaje es muy lindo, con picos nevados, algunas cascadas, ríos y aldeas. Muchas aldeas. Esta región de los Alpes esta tan domesticada que parece un decorado de película.

Mientras tanto, en algun lugar de Piamonte....

Mientras tanto, en algun lugar de Piamonte….

Cruzamos muchos túneles, ente ellos el famoso túnel Mont Blanc. El peaje fue bastante salado, €30. En este viaje, en lo que más gastamos fue en nafta (€ 1,60-1,80 el litro) y peajes, que fueron desde €0.70 hasta €23. Una vez en Italia, paramos a cargar nafta y almorzar en una estación de servicio en algún lugar del Piamonte.  Mi bisabuelo paterno era de esa región pero nadie sabe de qué pueblo. En cierta forma, volví a casa.  Piamonte me recibió con una baguette de mortadela espectacular. Amo la mortadela y en Dallas es difícil conseguir. La Nannis me miraría con asco.

Llegamos a Génova y se desató la hecatombe. Veníamos bien hasta que crepó Ken, como llamamos a nuestro GPS. Tomamos una salida equivocada de la autrostrada y empezamos a dar vueltas sin sentido, como una calesita, por el sistema de mano única de la ciudad. El hotel estaba en el centro storico, o sea, donde las calles son tan angostas que parecen pasillos y dan vueltas y vueltas; hay peatonales y calles que parecen peatonales porque son angostas, no tienen veredas, hay gente caminando y encima los cafés ponen mesas afuera.

Justo esta es contramano.

Justo esta es contramano.

Sin exagerar, tardamos dos horas en dar con el maldito hotel. A esa altura nos queríamos matar mutuamente, a mí me explotaba la cabeza y quería tirarme abajo del auto. Encima el modo de manejar de los tanos me asustaba, me dieron setenta y tres infartos por minuto, sobre todo por las Vespas, que se te cruzan, te encierran y te envuelven como si fueran un enjambre de avispas.

Vespas y la mamma colgando la ropa.

Vespas y la mamma colgando la ropa.

En una de esas vueltas, los dos miramos el GPS y concluimos que teníamos que tomar cierta calle. Apenas doblamos, la pantalla cambió y nos mandaba a otro lado. Para peor, quedamos atrapados entre un colectivo descompuesto y los autos y los diez millones de motos que venían atrás. Tratamos de salir pero nos metimos en una calle sin salida. Y la temperatura del motor (y de nuestro humor) seguía subiendo. ¡Má sí! Sean abrió el capot y nos instalamos en la esquina a esperar que se enfriara el motor mientras arreglaban el bondi.

Fui a hablar con una agente de tránsito, un pibe joven que creo que me guiñaba el ojo. Usé ocho palabras en italiano y muchas señas, entre ellas la del patapúfete de Biondi. Funcionó perfectamente. La conclusión fue que … nada, había que esperar. Los transeúntes se paraban a sacar fotos del auto (la mayoría pedía permiso) y preguntar por la marca y modelo. Teníamos una frase armada en italiano “Alvis da Inghilterra, dal 1965”con algunas pocas variaciones. Ahí se terminaba el dialogo.

Me tomo cinco minutos

Me tomo cinco minutos

Dejamos el oasis de paz del hotel para ir a comer. El conserje nos recomendó la trattoria que está frente al hotel, Le Maschere. Es un bodegón genial, con nonna vestida de negro y todo. Entre las delicias que comimos quiero destacar el prosciutto que se deshacía en la boca y el vitello tonnato, vitel toné para los argentinos. Sean me dice “Es casi tan rico como el de tu mamá” ¡Chupamedias! Pero tenía razón, era muy rico.

A la mañana siguiente aproveché para caminar un poco por el casco antiguo e ir al correo antes de seguir viaje. Que nadie se ofenda, ¡pero que ineficientes que son los del correo, mamma  mia!  45 minutos para mandar postales.

Casco antiguo

Casco antiguo

Entré en la basílica de Santa Annunziata del Vastato. Por fuera no dice mucho pero por dentro es una explosión de dorados y frescos. Noté que una parte del techo estaba en blanco. En mi mejor no-italiano pregunte al muchacho que vendía postales “Non è finita?” Y el joven se lanzó a darme una completísima explicación de cómo fue dañada en los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial (una constante durante todo el viaje) y del proceso de restauración, todo en italiano. Por suerte entendí bastante porque era interesante. Me preguntó de donde era, seguro por mi cara de confusión. Al decirle de Argentina,  me dedicó una sonrisa de oreja a oreja y  dijo algo así como “Sta contenta con il  nuovo papa?” Si, y mucho.

Helado y a la ruta. Dejamos atrás la Liguria y entramos a la Toscana. La campiña es muy linda. Me sentía como Sofía Loren y Marcello Mastroianni en alguna de sus películas. Ciao, bella!

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Etapas anteriores

Dos semanas. Siete países. Un auto amarillo

Etapa francesa: Reims y Troyes

Ginebra (no la de Bols sino la de Suiza)

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Info útil
Hotel Best Western Porto Antico: Via al Ponte Calvi 05, € 94 la habitación base doble con desayuno.
Trattoria Le Maschere: Via al Ponte Calvi 2
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11 Respuestas a “Bienvenidos al caos: Génova

  1. ¿así que tu entrada en Génova fue caótica? jajaja…me imagino la desesperación al no tener GPS -o un mapa de los antiguos, siquiera!- jajaja
    Tuve la suerte de estar unos tres días parando en Génova, y a pesar de la lluvia casi permanente me encantó recorrer esas callecitas tan pintorescas -caminando, eso sí- La zona del puerto me resultó bastante “inquietante” por llamarla de alguna manera, pero por suerte no tuvimos que lamentar ningún episodio “poco feliz”. En resumidas cuentas, como todo en aquel suelo itálico, me gustó mucho, tanto por su arquitectura, como su ritmo urbano vital y hasta confuso y por su gente, tan variopinta.
    Y ahora espero que me cuentes qué te pareció la Toscana!…sé que te habrá maravillado!
    =D

    Besotes.

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    • Y si, las zonas portuarias siempre son inquietantes, por eso, por ejemplo, use la camara chiquita, facil de guardar en el bolsillo. Pero en ningun momento me senti amenazada.
      En cuanto a la Toscana, me gusto mil veces mas que las ciudades. Descubri mi campesina interior jaja!

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  2. Que lindo que empieza el recorrido por Italia! No conozco Génova, pero el manejar de los tanos si (Nápoles es lo peor, es incréible como manejan ahí). Muy bueno el nombre del GPS! Cuando se trulan así me dan ganas de bajar la ventanilla y hacerlo volar. El nuestro se llama Captain Jack, y nos hizo dar muchas vueltas en Brasil… Yo creo a los tanos los amas o los odias, no se si se puede estar en un punto intermedio, por este de lo caótico y desordenado, como nosotros… Quiero seguir viendo este viaje! 😉
    Besos!!!

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    • Captain Jack Arrrrggg! ja! el nuestro tiene acento australiano y es muy simpatico hasta que se tara.

      En cuanto a los tanos, no se, todavia no me decido. Individualmente son muy aradables, hemos conocido gente fantastica pero en la calle… mmmm no se 🙂

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  3. Cuanto caos!!! claro, como para que no te doliera la cabeza con semejante entrada a la ciudad..
    Igual estas cosas se sufren un poco en el momento pero luego quedan como anecdotas divertidas..
    beso

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  4. Pingback: Ginebra (no la de Bols sino la de Suiza) | apuntes ideas imagenes·

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