Las brujas de Salem

No dejaron rastros.

Hace muchos años leí un libro llamado A Delusion of Satan: The Full Story of the Salem Witch Trials, que trata sobre el juicio y posterior ejecución de los brujos de Salem en 1692. Seria largo de explicar aquí pero esos hechos horribles fueron el resultado de la ignorancia, intolerancia religiosa, ansias de poder, ambición, celos, histeria colectiva y envidia. En total ejecutaron a veinte personas inocentes, desde ancianas a esclavos africanos y hasta incluso un tabernero. Desde ese entonces tuve ganas de visitar el pueblo de Salem, en el estado de Massachusetts.

Mi deseo se cumplió cuando fuimos a Boston. Alquilamos un auto por el fin de semana y el sábado fuimos a Salem, que queda a media hora de viaje. Hay un ferry que sale de Boston pero deja de funcionar a fines de octubre y ya estábamos en noviembre.

Antes que nada fuimos a la oficina de turismo a buscar información (e ir al baño, of course). Me compré un librito que detalla los lugares históricos. El nombre completo es “The Witchcraft Hysteria of Salem Town and Salem Village in 1692.”

Tengo que decir que Salem me decepcionó bastante. No sé qué me esperaba, pero seguro que no eso.  Fue un bajón como Carcassonne. La Main Street es pintoresca pero muy al estilo Disney. Hay mucho negocio y mucho museo que le saca el jugo al tema de la brujería pero es todo pura espuma. Hay hasta videntes con negocio a la calle o artículos de Harry Potter.

Casa de Jonathan Corwin

Casa de Jonathan Corwin

Las pocas casas que quedaron de esa época están muy lejos unas de otras. Hay que ir en auto o tomar el hop-on-hop-off trolley. Elegí dos o tres al azar. Una, la de Jonathan Corwin (310 Essex Street), un magistrado que llevó a cabo las audiencias preliminares, es un museo. Otra, como la del tabernero John Procter (348 Lowell Street), es una residencia particular. Saqué algunas fotos pero me daba vergüenza de que me vieran los ocupantes.

Casa de John ProcterCasa de John Procter

Casa de John Procter -residencia privada

El barrio que está cerca del puerto es una belleza, con sus casas de los siglos 18 y 19. Allí está la casa de John Turner de 1668, conocida como The House of the Seven Gables (la casa de los siete gabletes, al final de Turner Street). También es un museo pero no entramos. Y encima ni siquiera está relacionada con los juicios sino que es un ejemplo de la arquitectura de esa época.

The House of the Seven Gables

The House of the Seven Gables

Lo positivo es que encontramos un barcito que sirve los mejores sándwiches de langosta. A mí no me gustan los crustáceos pero Sean dijo que era muy bueno. Y el New England clam chowder (sopa de almejas) también. Yo comí un hot dog, que  no estaba mal. Quizá ustedes vayan a Salem y les parezca fantástico, a mí me decepcionó. Pero si van, no dejen de comer en The Hungry Whale (72 Wharf Street (Pickering Wharf) y después caminar por la zona del puerto. Eso sí, abríguense bien.

Lobster roll y clam chowder

Lobster roll y clam chowder

Hace frio!

Hace frio!

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6 Respuestas a “Las brujas de Salem

  1. ¿esas construcciones sonde aquella época?…qué fantástico!…estéticamente resultan muy “actuales”. sobrias en extremo, sí, pero volumétricamente despojadas como la arquitectura contemporánea.
    El tema de Salem lo hemos visto mucho en las películas y desde lejos siempre me ha parecido que allí se preocupan por conservar presente el aspecto más macabro de lo que pasó quizás en función del interés turístico. Por lo que nos cuentas, creo que se confirma.
    ¿así que no te gustan los crustáceos?…yo me anoto para probar uno de esos sandwiches de langosta!…mmmmmmm
    Un abrazo!

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    • A mi tambien me sorprendieron las casas. De cerca se notan detalles que delatan su edad, como los techos bajos o pisos medio “ondulados”. Supongo que a las que son viviendas las fueron refaccionando y por dentro seran muy modernas, no lo se.

      En cuanto al estilo sobrio, se condice con la mentalidad puritana de la epoca en que fueron construidas, de la que quedan rastros en la sociedad moderna. Por ejemplo, nadie habla de sexo, es un tema tabu. Pero eso si, salir a ametrallar gente no es problema 😦

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  2. Yo leí The Crucible, la obra de teatro escrita por Arthur Miller sobre ese tema. Esa decepción que vos contás de no encontrar mucho rastro histórico me pasó en Philadelphia. En Boston, no pero porque sólo hice el Historical Trail. De todas formas, si fuera a Boston, seguiría tus pasos! Y termino con un sandwich de langosta, yo sí!

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    • Mira vos. Philadelphia esta(ba) en mi lista, justamente por su aspecto historico. Ahora que leo tu comentario, no se, mejor me voy a New York! ja!
      En Boston hay mas historia, definitivamente. Volveria a explorar con lupa. Te venis? 🙂

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  3. Cuando tenía 18-20 años leí un libro sobre Salem… creo que era de Robin Cook… y ni me acuerdo el nombre. Pero era muy entretenido. Fue todo el contacto cercano que tuve, tal vez en el momento me dio por visitarlo, pero no me moría de ganas. Sí me pasa con otros lugares… y muchas veces me da miedo que me pase lo que a vos. Una pena; pero me alegro que al menos pudieran sacarle algo de partido a la visita. Que la próxima vez les vaya mucho mejor!

    Besos!

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    • Por lo general, cuando tengos ganas de conocer un lugar, no se me ocurre pensar en que me puede desilusionar. Todo lo contrario: subo las espectativas. Quiza eso sea contraproducente. Y bue, hay que ir igual y sacarse las ganas!

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