Recuerdos de viaje: Sudoeste de Francia (invierno de 2007)

En diciembre de 2007 pasamos las Fiestas con la familia de Sean en la casa que tenía su hermano mayor en Bourg-de-Visa, cerca de Toulouse en el sudoeste de Francia.  La casa está a unos cuatro kilómetros del pueblo, en medio de granjas y parcelas cultivadas.

La casa era divina, una antigua casa de piedra con habitaciones que datan del siglo XVI. Con el correr de los siglos le fueron agregando ambientes y ahora tiene una distribución rara. Muchas puertas tienen el dintel bastante bajo y me pegué sendos golpes en la cabeza por no acordarme de agacharla antes de pasar.

Vista de Lapeyre (ese es el nombre de la propiedad y la direccion) en verano.

Nosotros ya habíamos estado en esa casa en verano y la pasamos muy bien, siempre había algo para hacer, aunque sea salir al jardín y contemplar el paisaje. Ahora, en invierno, hacia frio o llovía o había niebla y pasábamos más tiempo adentro. A veces me hartaba de estar con tanta gente y me iba a caminar para estar un poco en soledad y disfrutar de la paz y del silencio de la campiña.

Una mañana soleada de domingo salí a caminar a campo traviesa en vez de seguir la ruta como hacia siempre.  En eso oigo ladridos y de repente me vi rodeada de perros. Como les tengo un poco de miedo a los perros, me quedé bien quietita por las dudas. Enseguida aparecieron los dueños, dos cazadores, que me saludaron –Bonjour! Bonjour! y silbaron a los perros. Medio con señas y alguna que otra palabra en francés les pedí permiso para tomarles una foto. Pas de problème!

Continué hasta la ciudadela de Beauville, que esta como colgada de la ladera de una colina. El lugar estaba desierto. Solo un gato amigable me siguió por todos lados y hasta me esperó en la puerta mientras yo recorría la pequeña iglesia.

Beauville

En nuestros planes estaba pasar Fin de Año en Barcelona, adonde íbamos a ir en auto ya que estaba relativamente cerca. Teníamos pensado salir en la mañana del 29 de diciembre y parar en Carcassonne, que queda de camino. La noche del 28 fue por demás agitada. Los mayores estábamos comiendo en el comedor y mi sobrino Hugo estaba en el living jugando con su Wii. En un momento asoma la cabeza por la puerta del comedor y dice en su inglés afrancesado –Daddy, the roof is on fire! (Papá, el techo se prendió fuego). Nadie le dio pelota al pobre chico y lo repitió con mayor urgencia. Tenía los ojos enormes como platos del susto.

A las cansadas, mi cuñado se levantó a ver que pasaba. Y empezó a los gritos ¡traigan baldes! ¡Traigan la escalera! ¡Se incendia el techo! Del cielorraso salían grandes lenguas de fuego. Hugo no mentía. Resulta que el fuego de la salamandra estaba muy fuerte y el caño de ventilación tomó tanta temperatura que derritió la aislación en la unión con el cielorraso de madera y este se prendió fuego.

Mi cuñado se trepó al techo para sacar las tejas y evitar que el fuego se propagara por el entretecho, mi cuñada se trepó a la escalera para alcanzarle los baldes de agua y todos nosotros íbamos y veníamos como locos llenando baldes y cacerolas en la cocina y el baño.

Logramos apagar el fuego pero quedó un agujero en el techo por donde se verían las estrellas si no hubiera tanta niebla. Adentro era un desastre, tuvimos que secar los pisos porque también se echaron baldazos: lo primero que hizo Sean fue tirar agua en la salamandra para apagarla.

Quedamos todos medio turulos entre el susto y el cansancio. A ninguno se le ocurrió llamar a los bomberos porque aparentemente hubieran tardado en encontrar la casa, escondida detrás de un bosquecito.  Esa noche, que hacía mucho frio, a nadie se le pasó por la cabeza encender la estufa. Todos tomamos alguna bebida alcohólica para relajarnos y a dormir. A la mañana temprano dejamos la zona de desastre en manos del dueño de casa y nos fuimos muy entusiasmados a Barcelona.

Mi nuevo amigo

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8 Respuestas a “Recuerdos de viaje: Sudoeste de Francia (invierno de 2007)

  1. Qué linda la casa! Cómo en esas películas francesas oscuras.
    Interesante historia de fin de año….para la uds, no creo que para ellos 😉

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    • Ay si, la casa era divina, pero mooooooooy fria en invierno pero ideal para verano. Lastima que se la quedaron los acreedores.
      Suelen pasarnos cosas “interesantes” cuando pasamos las Fiestas en otro lugar que no sea Buenos Aires. Para pensarlo 🙂

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  2. Que lindo ese gatito! Y la casa hermosa, que buen lugar! no te envidio la tarea de bombero, me imagino el susto que habrán pasado! además del kilombo claro jajaja!
    Para darle un toque original a las fiestas de fin de año, consulte con Ana aqui mismo. (ya te hice la publicidad)
    =D

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  3. Que pena que vuestro “séjour” en la campiña sur de Francia se haya terminado asi !
    Realmente esos “pueblitos” tienen un encanto particular, como el de las peliculas!!
    Como siempre super interesantes tus relatos!
    Besitos

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    • Gracias Fabi! Nos ha pasado cada cosa que necesitaria un blog entero para contarlas: por ejemplo, se me acabo el agua caliente en plena ducha en invierno y tuve que terminar con agua fria. Nunca me imagine que doleria!

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  4. jjajaja me ha hecho gracia lo de dejamos la zona de desastre en manos del dueño de casa y nos fuimos a Barcelona!…pobre tipo, se debió sentir abandonado!

    La campiña francesa debe ser un lugar precioso, se ve por las fotos. Me encantaría visitar la ciudadela.
    La foto de cierre, con el gato mirando escrutadoramente la cámara, una preciosidad!
    Un abrazo y gracias por compartir.

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