De libros antiguos

En mi último viaje a Buenos Aires hice algo que nunca había hecho: fui a las librerías “de viejo” de la calle Corrientes. Encontré algunos tesoros, entre ellos un libro centenario- ya que fue impreso en 1912-una novela de George Sand. Y también compré una edición de Amalia, de José Mármol, considerada como la primera novela argentina.

Leí los primeros capítulos de Amalia y, contrariamente a lo que me temia, es atrapante. Comienza con una escena violenta: un grupo de jóvenes unitarios que quieren huir a Montevideo cuando una partida de mazorqueros los intercepta y mata a cuatro de ellos; uno escapa y desencadena los acontecimientos de la novela. Mas adelante hay, por ejemplo, una escena entre Rosas, Cuitiño (su mano derecha) y Manuelita.

Lo fascinante de esta novela es que fue escrita en 1851 pero está situada en 1840 y es una historia de ficción basada en hechos reales, muchos de ellos vividos por el propio autor, como el destierro a Montevideo. Mármol, acérrimo opositor a Rosas, tiñe la novela de ese color político pero no por ello deja de ser un testimonio de nuestra historia. Desde los grandes eventos hasta las cosas de la vida diaria, desde cómo estaba amoblado el dormitorio de una mujer hasta las peleas con espadas, que parece eran moneda corriente.

Otro tesoro que adquirí fue un libro llamado José Mármol y la sombra de Rosas de Alberto Blasi Brambilla. Esta vez, en una librería llamada El Gliptodonte que está en Ayacucho, frente al Palacio de las Aguas, y que me la recomendó mi amigo Robert. Como ya tenía una edición de Amalia, me pareció un buen complemento para entender mejor la obra y la época.

Me llamó la atención la dedicatoria escrita con lapicera, de esas con pluma y tinta que usaba en la primaria. Dice: “para ISABEL JIMENEZ BUSTAMANTE, este libro y mi (palabra ilegible), (firma ilegible)” Dejé volar mi imaginación. ¿Quién escribió la dedicatoria? ¿Quién es Isabel? Se me ocurre una estudiante de Historia o Literatura con pelo largo y lacio, partido al medio. No me decido si va a la UBA o a la Católica. Quizá estaría preparando su tesis. Hice una búsqueda en Google pero no encontré ninguna información concreta sobre su identidad.

Leo la introducción escrita por el autor y la fecha de edición: otoño de 1970 ¡Cuantos hechos fundamentales y espantosos están por suceder en el país en la década que comienza! Me dan ganas de avisarles a Isabel y a Blasi Brambilla lo que se viene: terrorismo, represión, guerra. Seguramente los vivieron en persona pero al momento de escribir -y recibir- el libro, eran inocentes de ese conocimiento. La sensación es como la de avisarle a un distraído que no cruce las vías del tren porque está por pasar el rápido.

¡Broooom! Pasa y lo atropella.

Me ayudan a descifrar la dedicatoria?

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10 Respuestas a “De libros antiguos

  1. Ana, yo antes iba muchisimo a las librerías de corrientes, ahora hace un tiempo que no lo hago; también logré encontrar varios tesoros; una vez encontré un libro que mi tía venía buscando hace mucho tiempo… hubiera pagado cualquier cosa por él; y estaba arrumbado por ahí cosando solo $2 (ponele que fue hace seis o siete años, pero igual!)
    A mí también me llama mucho la atención la dedicatoria de los libros, a veces deben ser de gente que falleció, o se fue a vivir afuera, porque yo, que no me desprendo de ningún libro, me resulta totalmente incomprensible que alguien se desperenda de un libro con dedicatoria (será que poca gente me los dedica!)
    Me encantó esta entrada (a pesar que no pude descifrar el contenido… el broche de oro sería que encontraras a la dueña original!

    Besos!

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    • Lola! Viste que felicidad te producen esos hallazgos?
      Es una lastima que se haya perdido la costumbre de decicar libros, no?
      Que Isabel haya muerto fue una de las posbilidaes que baraje y supuse que los herederos, por llamarlos de algun modo, hayan vendidos o donado su biblioteca, especialmente porque no la encontre en Google. Ojala que siga vivita y coleando 🙂

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  2. Me matan esas librerías viejas de Buenos Aires, tienen hasta un olor especial.
    Yo leí Amalia hace tres mil años mas o menos y me pareció demasiado larga, pero claro, estaba en la escuela, lo leí por obligación … tendría que volver a leerlo hoy.
    Me quedo con la posibilidad de “y mi cordialidad” (aunque la expresión me resulta rara) porque el punto de la i es bien notorio (aunque luego de la d final de cordialidad hay otra letra … no sé).
    Que habrá sido de Isabel? Que época complicada le tocó …
    Muy linda entrada che
    un beso

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    • Sera que nunca uve que leer Amalia o que ahora estoy mas “grandecita”, pero me gusta. Ojo, hay parrafos insufribles por el estilo romantico anticuado pero no es nada grave.
      Gracias por el cumplido 🙂

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  3. Ana, me encanta tu blog. Lo conocí por medio de Alicia´s Own. Siempre leo tus comentarios. Tengo una extensa biblioteca y cada vez que me regalan un libro, pido que me lo dediquen. Mi pobre novio ya no sabe que escribir! Pero son esos tesoros que uno va rememorando. Cuando dejo libros sin tocar por mucho tiempo, y los vuelvo a abrir, es como una caricia para el alma leer una dedicatoria. Me encanta!

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