Fin de Año en Lisboa (Parte 1)

Me faltaría agregar a la entrada de Navidad,  que escribí antes de comer, que esa comida con mucho contenido graso, como papas al horno hechas con grasa de ganso, me atacó el hígado y terminé abrazada al inodoro. Not good. Y ojo que tomé solamente una copa de vino (un tannat de Don David que llevé especialmente).

Tuve un par de días para recuperarme antes de ir a Lisboa, donde nos juntamos con dos parejas de amigos para festejar el año nuevo. Ambas parejas son Anglo-Americanas (uno y uno) y también fueron a Inglaterra a pasar la Navidad con sus familias.

Pasamos la noche anterior al vuelo en un hotel del aeropuerto de Heathrow porque el avión salía a las 7:25 de la mañana. Nos levantamos tan temprano que mis recuerdos de ese momento son muy vagos, me da la sensación de que pasamos del hotel directamente a Lisboa.

Nuestro hotel estaba más bien alejado del centro, frente al shopping de Amoreiras (equivalente a Paseo Alcorta). Lisboa es una ciudad chica y en realidad estábamos a diez minutos en taxi de la Plaza de Rossio, el centro neurálgico de Lisboa.

Después de dejar todo en el hotel, fuimos al centro en colectivo. Cada parada tiene un cartel electrónico que avisa cuánto falta para llegue el colectivo, línea por línea de las que paran ahí. El barrio donde estábamos me recordó mucho a Buenos Aires, sobre todo los edificios de las décadas del 40, 50 y 60 y los arboles en las veredas. Es una sensación difícil de transmitir, sabés que no estás en casa pero te sentís como en casa.

Calle lisboeta que me recuerda a Buenos Aires

Quedamos en encontrarnos con Karl y Louise en el Castillo de San Jorge, que queda sobre una de las colinas (siete, como Roma.) Sean y yo caminamos un poco y como teníamos hambre, buscamos un lugar para comer. Acá hago una recomendación válida para cualquier ciudad: huyan de los restaurants turísticos que tienen fotitos de la comida en la carta y vayan donde la mayoría de los parroquianos parecen ser del lugar. No te arrancan la cabeza con los precios y seguro que comés bien (sin hacer ruido, je je.) Hicimos eso y comimos muy rico y barato.

El mozo nos explico cómo llegar al castillo y nos recomendó que tuviéramos mucho cuidado con bolsillos y carteras. En muchos lugares públicos note que había calcomanías alertando a los turistas que tuvieran cuidado con los carteristas. ¡Yo estoy bien entrenada después de viajar durante años en el Sarmiento!

Camino al Castillo de San Jorge paramos en la catedral. Soy fanática de las catedrales e iglesias antiguas, tanto por su historia y obras de arte como por su arquitectura. La de Lisboa es de estilo románico y fue mandada a construir en 1147 por el primer rey de Portugal después de la conquista de Lisboa, que estaba en manos de los moros.  Las paredes con muy gruesas y las ventanas, muy angostas, por lo que es bastante oscura. Me lleve una linda sorpresa cuando fui al claustro (previo pago de la entrada) y vi que estaban excavando los restos de un “shopping” romano. Se notaban las paredes, alcantarillas, piedras de molino y demás. Un contraste fabuloso con lo gótico de la catedral y lo moderno de la calle.

Excavacion arquelogica en el claustro del la catedral

El castillo de San Jorge fui inicialmente construido por los moros en el siglo XI y después fue utilizado como palacio real y lugar de coronación de los reyes de Portugal en los siglos XIV XV y XVI. Es interesante y tiene unas vistas espectaculares de la ciudad. Pero lo que más me gustó fueron los pavos reales sueltos caminando entre la gente.

Habitante del castillo

Me enamoré de los azulejos portugueses, uno de los legados de la ocupación mora y se los ve en todos lados. La mayoría de los edificios tiene la fachada azulejada. Adoro sobre todo los de tonos azules y verdes. Tanto que me compré tres azulejos, además de unos con el numero de mi casa pintado.

La impresión que me llevé el primer día en Lisboa fue la de una ciudad que vio tiempos mejores (hace siglos, cuando Portugal fue un gran imperio) y que soporta su decadencia con noble estoicismo.

Praca do Comercio

Fachada con azulejos

Castillo de San Jorge

En el castillo con mi amigo Karl

En el castillo con mi amiga Louise

Alfama, antiguo barrio arabe

Vista del rio Tajo

Al fondo se ve una torre de la catedral

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7 Respuestas a “Fin de Año en Lisboa (Parte 1)

  1. Hola Ana, te escribo desde Mar del Plata, te puedo asegurar que me hiciste vivir un paseo por Portugal, aunque te parezca mentira, hace unos dias estuve por mis pagos Bahia Blanca, y me fui con mi esposa a recorrer un poco Sierra de la Ventana, (lo recordas al lugar) muy pintoresco, pasamos por un pueblo perdido en la pampa, se llama Saldungaray y alli visitamos una iglesia que tiene esta particularidad la virgen que se encuentra en ella esta ACOSTADA, debe ser una imagen unica en el mundo, bueno todo esto que te cuento no sera Europa, con sus siglos de antiguedad pero me di un baño de nostalgias ya que me retrotrajo a mi niñez, cuando iba a esos lugares, con mis padres.-

    Un cariño
    Fidel

    joeelpolentero@yahoo.com.ar

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    • Que interesante! Tenes fotos de la Virgen acostada? A mi me encanta recorrer esos pueblos. Cuando voy a BsAs, mis padres me llevan a recorrer al menos uno.

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  2. Que buen lugar! Es cierto que en una de las fotos hay cierto parecido con Buenos Aires; en otras el lugar me recordó a Valparaíso (no sé si conocés, estas imágenes me lo recordaron mucho).
    Que tal el idioma? hablan muy cerrado o se entiende algo? Que tal la gente? amable? distante? … . Me encantaría conocer Portugal, algún día será.
    Te mando un beso desde el verano latino

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    • Hola Any! Viste que sensacion rara esa de ver lugares parecidos a tu ciudad? En realidad es al reves, Bs As se parece a las ciudades de donde vinieron sus habitantes 🙂

      La gente es encantadora, lastima que el acento es bastante cerrado comparado con el de Brasil pero uno se acostumbra rapido.

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  3. Pingback: Latino » Blog Archive » Fin de Año en Lisboa (parte 2)·

  4. Que hermosas fotos!! Me dieron ganas de ir a conocer ese lugar tan lindo.
    Me gustó lo de las ruinas romanas, lo gótico de la catedral y los contrastes.
    Lo de los azulejos también divino! y el habitante del castillo super majestuoso!

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