Campo -nota rechazada por una publicación-

Hace poco le mandé esta nota a un editor pero la rechazó. Todo bien, no todos tenemos la misma visión de la vida. Lo bueno de esta época es que puedo compartirlo en mi blog.

Salimos de Dallas un viernes a la tarde con rumbo a la zona rural al sur de Austin, la capital del estado de Texas, en un road trip temático: campo y asado. Casi cancelamos el viaje porque las calles estaban casi intransitables por la cantidad de hielo y nieve que se había acumulado esa semana de febrero. Corrimos el riesgo para ver hasta donde podíamos llegar. Llegamos a destino.

La nieve y el hielo nos persiguen casi hasta Waco, unos ciento cincuenta kilómetros al sur de Dallas. Waco es el tristemente célebre pueblo donde ocurrió la masacre de la secta de los Davidianos en 1993. Cada vez que pasamos por ahí, me dan escalofríos. A medida que vamos avanzando hacia el sur, hay menos nieve en los campos. Todavía me cuesta relacionar al sur con el calor: en Argentina, cuando más al sur, más frio hace.

El sábado por la mañana, después del desayuno, salimos para Lexington, un pueblito tan chico que si uno parpadea mientras maneja, sigue de largo. Habíamos leído que allí hacen la mejor barbacoa del estado (que en las pampas sudamericanas llamamos asado). Esto no es una hazaña menor ya que la barbacoa es el plato insigne de Texas, es lo que la define y distingue.

En el camino sentimos el olor característico del zorrino. De repente me inundan recuerdos de mi infancia en Argentina, del tapado de piel de mamá,  de las vacaciones en la playa -porque en la ruta siempre había olor a zorrino-, la llanura interminable salpicada de puntos marrones, negros o blancos que se transforman en vacas, caballos y ovejas a medida que el auto avanza.

Esa sensación de deja vu es continua: revivo la llanura eterna; el silencio inmutable del campo; las tropillas de vacas pastando cerca de la ruta, solas o en grupos que, curiosas, levantan la cabeza para mirar  lo que pasa a su alrededor. La vida rural acontece al ritmo del rumiar de las vacas, los ciclos de las cosechas, las veranadas e invernadas, parición – destete – faena.

Veo caseríos aislados y me pregunto ¿quién es el hombre de campo? En Texas es el cowboy, en Argentina es el gaucho. Las diferencias saltan a la vista. Tradicionalmente, el cowboy lleva sombrero Stetson, camisa, jeans y botas texanas mientras el gaucho lleva boina, bombachas, poncho y alpargatas. El cowboy habla en inglés y vive en el Norte, el gaucho, en español criollo y vive en el Sur. John Wayne y Martin Fierro. Pero tienen más en común de lo que parece: aman su tierra, tienen un indomable espíritu de libertad y aventura, disfrutan de la soledad de las planicies junto a su fiel acompañante, el caballo. Ambos arrean ganado, son de pocas palabras pero justas, honran sus tradiciones, trabajan de sol a sol, tienen una postura propia frente a la vida. En el pasado, eran los encargados de arrear el ganado de un pueblo a otro cruzando tierras desoladas, montañas y vadeando ríos en condiciones climáticas adversas. Tanto el cowboy como el gaucho han sido protagonistas de poemas, novelas, canciones y películas.

Hacemos una parada. El silencio ensordecedor, interrumpido por escasos mugidos y chillidos, es el mismo en las pampas y en las planicies texanas. La esencia de la tierra permanece inalterable. Respiro profundo el aire fresco y fragante. Lo que me rodea me resulta extrañamente familiar: camiones jaula en la ruta (¿rumbo al matadero?), camionetas baqueteadas,  silos oxidados, autos abandonados y herramientas desparramadas en los jardines de las casas.  Seguimos y pasamos por pueblos que en algún momento disfrutaron de la prosperidad que trajo el ferrocarril y cuya fortuna declinó cuando cerraron esos ramales.

Si cierro los ojos, los miles de kilómetros que me separan de mi país se esfuman y estoy de nuevo en casa.

 

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4 Respuestas a “Campo -nota rechazada por una publicación-

  1. Realmente Ana no entiendo porque no lo publicaron…..
    Me hiciste viajar desde Francia hacia Texas y La Pampa, hasta senti el olor irritante del zorrino, y vi pasar los camiones “jaula”….
    Eso es lo que hace tus notas tan interesantes y que me “atrapan”, uno revive lo que vos contas y me permite “viajar” sin salir de casa.
    Gracias amiga !!!

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  2. Hola Ana, comparto la opinón de tu amiga, yo estoy en Buenos Aires, deseando viajar por momentos a otras latitudes, desconectarme de la realidad y soñar con algo distinto y tu texto me atrapo. No que criterio haya utilizado el editor, y realmente no se si importa tampoco, pero no te quedes solo con una opinión, por suerte hay gusto para todo. Pero la forma de trasnmitir un hecho los plasmas de una forma tan única, que permite vivenciarlo. Esto tiene algo que es “distinto” al resto(Ojala yo fuera editora), no te rindas!

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